Si no lo veo, no existe

Ray Charles, nunca vió nada pero creó todo.

Suena Blues en el despertador (buenísimo!), suena la alarma en mi cel y me llega un SMS: “levantate!!”.

Ya lo sabía. Hacía 15 minutos que estaba despierto. Descansé bien a pesar de las 4 o 5 veces que me desperté de la ansiedad y miraba el reloj con miedo de que sea tarde.

Termino todo con tiempo: entrego la llave, bajo, despacho mi valija, hago check-in, y paso la exhaustiva seguridad descalzo. Todo bastante ágil.

Con 20 minutos de sobra, encuentro la puerta que corresponde a mi vuelo y me quedo tranquilo. Pero de nuevo!! No desayuné!! A la zona de comida, rápido!.

Hay una cadena de comida china que se llama “Panda Chinese Gourmet Food”. Con fotos de pandas por todos lados. Debo confesar que por un momento los miré mal, creyendo que incluían carne de este tipo de oso en sus platos… Pero luego entré en razón y entendí que, a pesar que los chinos comen cosas raras, esto sería una locura. El oso panda es una de las especies con más riesgo de extinción en el mundo. De todas maneras la descarto.

De un pantallazo, sólo reconozco una marca: Starbucks. Vanilla Latte + cookie y listo para subir.

El avión es más pequeño esta vez. Filas de 3 de cada lado, es un Boeing 737. Por venir de un vuelo reprogramado, me toca la ventanilla del lado izquierdo de la última fila! Pero no hay drama con eso. El despegue se sintió un poco más, pero nada grave.

Próximo destino, Salt Lake City, capital del estado de Utah.

mapa

Muy buen clima: soleado, caluroso y poco viento. Ideal para volar tranquilo.

Houston es una ciudad enorme que conocí desde el aire, porque en tierra apenas ví: un ascensor, un tren, un hotel y todo siempre dentro del aeropuerto.

Desde mi ventanilla puedo ver el diagrama del “conurbano” de Houston, parecen ser muchos barrios, con calles angostas y cerca de 200 casas cada uno. Bastante separados unos con otros y conectados mediante un tremendo sistema de autopistas y rutas.

Cada uno de esos barrios tiene todas sus casas iguales.

Pude ver más de 30 de esos barrios, y al menos 3 en construcción. Y mucho espacio libre para continuar.

A mitad de camino, mientras escribo esto, parece que estamos sobre un desierto o algo así y a lo lejos se comienzan a ver las montañas de Utah. Me recuerdan a las de los Andes, por la altura, pero la extensión es mucho mayor. Aunque seguramente me equivoque. Es una pena que la señora obesa que tengo al lado esta vez, no sea geóloga, para aclararme este tema. Es ama de casa y viaja como turista. No sé su nombre porque cuando yo quise empezar a charlar un poco más, se durmió o se hizo la dormida. J

Leo un poco más de mi libro y rescato una frase del Norberto “Pappo” Napolitano que me causó gracia:

“Nunca le di bola al Che Guevara porque se parecía a Miguel Abuelo.”

Me acordé de JI en ese momento y de los chicos: ¿habrán llegado a juntar 10 para ayer sábado?  Espero que si.

Llego a Salt Lake City, la ciudad capital del estado de Utah, hermosa vista desde el avión.

Mientras espero el transfer, veo esto:

foto

…y dicto un axioma: Si usás orejitas de Mickey, tenés  más de 15 años y por sobre todo estás afuera de Disney, sufrís de algún tipo de retraso. Parece discriminador, pero mirá la foto y pensalo.

Menos de una hora de viaje a Park City en una combi con varios pasajeros: 2 alemanas, 3 yanquis y una mujer de Perú. Buena onda.

Me bajo en Park City, en la casa de mi anfitrión, J y finalmente, doy por terminado mi viaje de ida, bastante largo por cierto.

Me reciben muy bien. Son todos muy correctos. La empleada se llama Claudia y es de México, paso algún tiempo con charlando con ella y sus hijas en español, para equilibrar un poco las cosas.

Hace calor, unos 34 grados. Pero es bastante seco. Es genial.

Logro activar el celular local que me prestó amablemente MM, y le cargo algunos dólares.

J me invita a ver una feria que se hace cada domingo de Verano. Vamos en bicicleta. No recuerdo bien cuándo fue la última vez que anduve en bicicleta. Probablemente mucho.

En mitad del camino, J me pregunta: – Do you feel the altitude? – A lo que respondo afirmativamente, agitando uno de mis pulmones.

Casi me muero.

Llegamos y tardo unos minutos en recuperarme. Pero estoy bien.

Me cuesta convencer a J de que no tomo alcohol, por decisión propia y de que no soy Mormón.

Me tomo dos limonadas heladas al hilo para quedar al 100%.

La feria se desarrolla en la calle principal, peatonal. Con todos puestos que venden cosas, artesanales y no tanto. Y luego, al final está la feria de los granjeros, en dónde venden desde verduras hasta pan, todo de elaboración propia.

Me quedo mirando fijo un tremendo Hummer plateado. Y luego charlo un poco con J acerca de autos y de por qué no puedo parar de mirar. Y de lo caro que es todo en Argentina.

Allí conozco a K, la esposa de J. Muy amable. Es una de las organizadoras del estos evento. Ese es su negocio.

Parece popular y todos la vienen a saludar. Caminamos largo rato con una banda de Reggae tocando en vivo, de fondo.

Es muy bueno el ambiente, todos muy buena onda. Y una tremenda sensación de seguridad, difícilmente reproducible en Argentina.

Me presentan a muchas personas. Me acuerdo el nombre de la mitad. O menos.

Volvemos, pero ahora el camino es en bajada, mucho más tranqui.

Claudia se había quedado cuidando a los hijos de J: P y D. Y a los suyos.

P y D enseguida tienen buena relación conmigo, pero me cuesta entender lo que dicen, son dos nenas pequeñas y su inglés es complicado. También está con nosotros un primo.

J va a hospedarme en su casa, hasta el martes, para que pase con ellos en 4 de Julio. Y luego me mudo a mi apartamento.

La habitación que me dieron es genial, es como una de esas que se ven en Extreme Makeover, el programa de People & Arts.

Ducha y mientras tanto tengo una revelación… Entiendo por qué los americanos son, en su mayoría, rubios. Uso el shampoo que está ahí y me entra un poco en el ojo. Casi me muero de nuevo. Super abrasivo. ¿Cómo no van a ser rubios?

Cada noche del día 3 de Julio, se celebra la víspera del 4 con fuegos artificiales. Entonces vamos con J y sus hijas, en bici hasta el parque, previa parada en el supermercado para comprar algo.

Llegamos y es un hermoso lugar descampado, con un pasto verde y cientos de familias sentadas tipo pic-nic. Rodeado de montañas.

Otra cosa impensada en Argentina, un lugar público, muy grande, muy lindo, super limpio y sin nadie de seguridad.

K me dice: – los turistas se equivocan al pensar que New York o Las Vegas es Estados unidos. – Estados Unidos es esto, la familia, la comunidad, el compartir. –

Lo fuegos artificiales no fueron la gran cosa, pero el ambiente condiciona, entonces:  fueron espectaculares.

Volvimos bastante tarde con las bicis dentro de una camioneta. Cena rápida con los niños y a dormirla. De nuevo con dolor de cabeza y bastante cansado. Mañana es 4 de Julio.

Sinceramente, es un lugar y una comunidad, asombrosa. Si me lo cuentan, no lo creo.

3 comentarios en “Si no lo veo, no existe”

  1. Que buena observación que te tiró K!! Da la impresión de ser una persona reflexiva.
    No conozco mucho EE.UU, pero la frase me hizo eco de cierta.
    Otra vez viajé leyendote. Gracias, keep it up!

  2. Palita, que lindo tu viaje! Me encanta como contás todo… Ahora, mejor que cierre la pag por un ratito. Estoy en el trabajo y me perdí en tu relato. Qué no se entere mi jefe!! Jajaja…

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