Houston: no tenemos ningún problema

A diferencia de Apollo XIII, no tuve ningún problema. Houston.

Nos despertamos apurados: – “Dale que las 8 pasan a buscarnos!” – escucho, con amor y rudeza a la vez. Las cenizas parecen haber pasado.

Claro: finalmente mi vuelo salía a las 12 del mediodía + recomiendan estar 3 horas antes + vivimos a 1 hora del Aeropuerto, tiene sentido que pasen a las 8. Así que me levanto.

Los bolsos preparados del día anterior, sólo quedan detalles. Me cargo todo y me tomo 30 segundos para mirar mi casa, voy a extrañarla. Casita, refugio.

Llegamos con lo justo. Envuelvo mi valija en plástico porque olvidé esos super-frágiles mini candados y también olvidé ponerle un identificador, para reconocerla más tarde, en la ruleta de valijas en el destino.

Check-in. Mucha gente y mucho tiempo por el problema de los vuelos reprogramados. Finalmente es mi turno. No pueden reprogramar mi segunda etapa del vuelo a Utah, por lo que tengo que hacer noche en Houston, que no estaba contemplado. De nuevo un cambio de planes. Habrá que adaptarse. Recalculando. Pero voy a preocuparme cuando llegue, no antes. Un paso a la vez.

Otro trámite más, declaración de aduanas: Mi laptop y mi cámara. No quiero que me las cobren de nuevo cuando vuelva.

Ok, puerta 2. Pero, un momento: no desayuné!! Vamos a un bar. Tengo que mandar un mail para notificar mi nueva hora de llegada. Cambio de planes 3, la venganza… : estamos en el único bar del Aeropuerto que no tiene Wifi. L Cambio mails por llamadas. Tengo que hacer dos llamados antes de salir.

15 minutos para hacer un tostado y sin Wifi!!! No merecen tener esta concesión!!. La hora se acerca, un llamado es respondido y rápido. El otro no. Me preocupo.

Bien, quedan 30 minutos. Perfecto. Estamos bien. Termino mi tostado, intento llamar de nuevo. No puedo irme sin avisar!.

Me responden el llamado, justo a tiempo para irme tranquilo. Estoy listo para volar.

Despedida emotiva. Los voy a extrañar a todos!. Te voy a extrañar mucho. Te amo MV!. Nos vemos en 20 días!

Claro, quedaban 25 minutos. Perfecto, digo. Giro en la entrada 2 y veo dos colas inmensas para migraciones!! Un vuelo de Alitalia que salía un poco después del mío.

Salteo toda la fila, encaro a uno de los que agentes y le comento mi situación. – “Noooo, pero llegás bieeeeen!” – me dice. Ok, le creo, trabaja de esto, debe saber. Y vuelvo a la fila.

Elijo la más corta. Pero siempre la otra parece ir más rápido. Si pierdo el vuelo, esto va a ser grave.

Me siento nervioso. Llega SMS:  – “Ya estás sentado?” – ojalá!!

Comienza a ir más rápido mi fila, golpe de suerte inesperado. Faltan 10 minutos para el horario de mi vuelo y estoy primero. Desde el otro lado, escucho a alguien que dice: – “asdfianfunwifwe a Houston”. Instintivamente levanto la mano, tratando de ubicar a la persona que habló.  Ese alguien, desde algún lado que no veo, me pregunta: – “¿el vuelo a Houston?”-

– “SI!” – respondo, mirando hacia arriba, creyendo contestarle a Dios –

Ajusto la mirada y justo detrás de una de las cabinas un empleado de la aerolínea me hace señas. Le respondo las señas, le digo mi apellido y me quedo más tranquilo, no se iban a ir sin mí.

Plin-plin! – Mi turno por caja 10.

Tramito migraciones y de reojo veo a los empleados diciendo mi apellido por el Handy.

Récord en velocidad en la revisación de mis bolsos de mano. Creo que podría haber pasado una bazooka con dos misiles tierra-aire, tranquilamente.

Al trote al lado de un tipo con traje, hasta la puerta.

Última etapa, veo el avión al final del túnel. Entrego mi pasaje y cuando la azafata me lo devuelve, me dice: – Si te cuento, no me lo creés…-

¿¿Qué cosa??- le digo. – nada, nada, dale que ya sale – responde cancheramente.

Decido no prestar atención y corro hasta el avión, por la manga.

2 minutos antes de la hora límite, estoy sentado, ahora sí, en mi lugar dentro del avión. Ufff, aliviado. Noto en ese momento que hay varios asientos vacíos aún. – Que desastre la gente que llega tarde – pienso irónicamente y me río solo.

El avión es grande. Dos filas de 2 en los lados y una de 3 central. Es un Boeing 767 Jet.

Señora de unos 60 a mi lado, asientos de a dos. Se llama Laura, es de Denver y geóloga. Es muy amable.

Ella quiere practicar su español y yo mi inglés, así que perfecto.

Hablamos más de una hora luego del despegue. Los tópicos fueron desde el volcán, geología y las cenizas hasta diferencias idiomáticas y culturales entre USA y Argentina. Pasando por Cristina, Obama y Osama.

Le comenté mi situación de hacer noche en Houston, y dijo que me recomendaría un lugar muy cerca del aeropuerto y de fácil acceso, en donde hacen descuento por haber tenido problemas en el vuelo causados por clima. Esto me tranquiliza mucho y logro dormir un rato.

Veo la ruta del vuelo mientras escribo esto y pienso en algo: Volar, en general, da nervios. Pero volar sobre el Amazonas, un poquito más… ¿no?

El único libro que traje es “Pappo: un hombre suburbano” de Sergio Marchi. Lo compré en la última Feria del Libro y apenas había leído un solo capítulo. Tengo tiempo ahora, leo un poco.

El sistema multimedia del avión es verdaderamente malo. Y entiendo por qué las personas siempre viajan con dispositivos de entretenimiento propios.

Del otro lado del pasillo, una señora de unos 45 años, y (asumo) sus dos hijos (17 y 15). Seguramente estadounidenses. Durante las 10 hs de vuelo, vi usarles: 3 Mac Book Pro, la de los chicos de 14’’ y la de la madre de 17’’ + 2 ipads (primera versión) + al menos 1 iphone 4 … “Una locura, consumismo en estado puro…” – pienso. Pero luego repienso: “y si pueden, ¿por qué no van a hacerlo?” – me quedo meditando en eso mientras chusmeo la pantalla de la Mac del hijo más pequeño. Está viendo la película de Padre de Familia, en la que parodian a Star Wars. No escucho los diálogos, pero es graciosa de todas maneras.

Parece que hubo una tormenta muy fuerte y el aeropuerto estuvo cerrado unas horas. Eso provoca que tengamos que hacer un breve rodeo. Unos 20 minutos más.

Llegamos a Houston! Tocamos tierra. En ese momento, Laura, la geóloga a mi lado, me despide (¿?). Me dice que viajó muy a gusto a mi lado y que fue muy interesante mi charla y compañía. Me sorprende su formalidad y en el preciso momento en que aterrizamos. Le digo igualmente, le agradezco su ayuda y le deseo suerte en su viaje a Denver. No me habló ni me miró nunca más. Otra diferencia cultural queda de manifiesto.

Paso seguridad, paso migraciones, bastante rápido. Encuentro mi equipaje (por suerte intacto).

Resulta ser que el aeropuerto de Houston, en infinitamente más grande de lo que me imaginaba, así que comienzo a leer carteles. Es tan grande que hasta tiene un mini-subte que circunvala todo el aeropuerto. Me costó encontrar el ascensor, pero cuando lo hice, todo fue sencillo. El tren está super bien explicado.

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Viajo hasta la parada donde está el hotel (dentro del mismo aeropuerto :O ) Pido una pieza, subo mis cosas y bajo a comer algo.

Mucho calor y mucha humedad por la reciente lluvia. Y yo con un polar puesto. K

Inauguro la temporada de “Comidas Cerdas de USA” para este viaje y ordeno una hamburguesa, bien cerda… pero con agua sin gas, por supuesto… J (Y me acuerdo de DP que siempre se me adelanta y ordena por mí para molestarme)

Como mientras uso Skype, funciona perfecto. Charlamos y nos reímos bastante con MV y su flia. Apenas 2hs de diferencias con Bs.As.

– ¿Volvés mañana? – me pregunta irónicamente MV y muero de amor…

De vuelta en la habitación, preparo todo para mañana y a dormirla. Estoy liquidado y me duele la cabeza. Mañana 7:30 debo levantarme para llegar bien al otro vuelo.

 

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