Esto es lo que somos. Y nada más.

"Este día será nuestro día de la independencia!!" . Lo recuerdan cada año y a todo trapo.

4 de Julio. Según me comentan es el día más importante para la población norteamericana. Comprobado.

Me levanto temprano, me pongo a escribir un poco, subo y desayunamos café con leche con J y K. Charlando un poco de todo. K me muestra una revista de negocios en la cual hablan del escenario de emprendedor en Argentina. Es una nota a Santiago Bilinkis. Leo sólo los destacados y coincido.

Les traje unos Havannets de regalo para toda la familia. Si, ya sé, no es lo mejor pero no tuve una mejor idea (en realidad fue idea de MM). Se los doy y le comento que son famosos en Argentina. Me creyeron. Y les gustaron.

“Chocolate” es una de las pocas palabras que D, la hija mayor de J, dice en español.

Nos preparamos todos para ir al desfile. Prepararse significa ponerse ropa y sombreros locos, pintarse estrellas por todos lados y llevar banderas. Claramente con rojo, blanco y azul.

Porque íbamos a formar parte de una de las ítems del desfile.

Dije que mi función iba a ser la de un reportero, se rieron y me amenazaron con pintarme la cara con estrellas yanquis. Logré negociar que me pinten una celeste y una blanca. Perdí un poco de dignidad, pero no toda.

Fuimos al desfile en la caja de una camioneta, toda la familia. Fue divertido.

La camioneta arrastra una de las “carrozas”. Es una estación de DJ que se alimenta mediante energía solar y simula ser un enorme plato volador. Está construída en su totalidad con metal, y el dueño, S es el vecino de enfrente.

S es artista plástico. – Era un tipo normal antes, trabajaba en una empresa de software(?) – me dice J.  Me recuerda a mi primo B, que dicho sea de paso, hace mucho que no lo veo.

Llegamos al desfile y es un mundo de gente. Tremendo. No puedo calcular cuánto, pero lleno. Por todas las calles, alrededor de las carrozas, lleno.

Y todos con el mismo espíritu y las ganas de festejar. Desde la camioneta se saludaba a cualquiera, deseando – Happy 4th – como si lo conocieras de toda la vida. Y el otro te respondía, de igual o mejor manera.

El desfile está super organizado. Cada carroza tiene su lugar en una calle secundaria. Y mientras tanto en la calle principal la gente ya se va arrimando.

Paseo un poco y veo las bambalinas sacando miles de fotos.

La policía está solamente para cortar el tránsito. No hay nadie que quiera bardear, todos están contentos.

El desfile arranca y me mezclo entre la multitud. Lo veo entero y la gente no para de aplaudir. Incluso hasta la carroza que no dice nada. Y muchos – WOOOOOW !!!!!!- cuando pasa algo loco.

Caminé hasta el final del desfile sacando fotos, y buscando a J que estaba adentro de una carroza que era un conejo (?).

Es increíble como esta gente quiere a su país.

Caminé mucho, como media hora, hasta que llegué al final. Se hizo largo porque había mucha gente y tenía que ir esquivando.

Luego fuimos caminando a una fiesta, en la casa de alguien. Me presentan a la pareja anfitriona y me saludan todos como chanchos. Y luego me interceptan amigos de J, que nunca había visto, y me saludan también, me preguntan de dónde soy y charlamos un toque. Amabilidad pura.

Snacks y frutas sobre la mesa y muchas heladeritas con cerveza y agua dando vuelta.

Los chicos juegan con agua, y yo soy el encargado de abastecerlos con bombitas. Algunos adultos no están de acuerdo. J

Salimos de esa fiesta. Lo cual fue bueno, porque me aburrió un poco el formato y no estoy acostumbrado. Como algo, me cruzo con alguien, charlo, me muevo por una casa que no es mía y vuelve a empezar.

Me clavo una porción de pizza. Las niñas van a unos juegos inflables. Y me mando a un parque central, donde hay un escenario con una bandita tocando. – America is Rock!!! – grita el cantante. Y tiene razón.

Volvemos caminando. (Atiéndame, caminando) Hasta la casa.

Bastante destruido por haber caminado tanto y con los niños ya molestos, lo único que quiero es ducharme y descansar.

Eso hago y me pongo a escribir un poco.

Estoy en el living y viene K a bardearme de que trabajo mucho. Le comento que no estoy trabajando, le cuento lo del diario y lo del blog. Nos quedamos charlando.

No entiendo bien esto del amor al país tan férreo. Intento explicarme el por qué. ¿por qué todos? ¿por qué tanto?

Se suma J a la conversación y creo que entiendo el tema un poco mejor luego de hablar con ellos.

Ambos son personas bien formadas y con sentido común. Partiendo de esto, cito algunas respuestas, a modo de resumen:

–          No sabemos si los norteamericanos aman más las fiestas que al país. Y que el 4 de Julio es sólo una excusa.

–          Mucha gente, muchos países odian a los estados unidos. Teniendo en cuenta eso, tenemos que amarlo nosotros.

–          Estamos de acuerdo con algunas cosas que hace el Gobierno, pero con otras no. No por eso dejamos de apoyarlo.

–          El Gobierno es corrupto de todas maneras, no son santos. Y peor en las bajas esferas.

No hablamos de las guerras, pero voy a hablarlo más adelante.

Creo que estoy desencantado de mi país por la clase política. Y no puedo separar bien, como hacen en USA, el estado del país. Creo que ellos pueden hacerlo porque tienen ciertas garantías cubiertas que nosotros no. Y ahí, mas o menos, llego a una conclusión más interesante que me ayuda a entender las cosas.

Somos todos argentinos sólo cuando juega la selección… y la de fútbol.

Mientras hablábamos, la pequeña D me preguntaba como se dice en español, la mitad de las cosas que hay en la habitación y trata de repertirlas.

La lluvia que amenazó todo el día, finalmente se concreta y me llega el olor a mojado por la ventana. Este lugar no puede ser más lindo. Esta gente no puede tratarme mejor. Miro afuera y deseo que MV esté acá…

Mañana, la papota: (citando a NP o a IS, no sé bien…) Arranca la razón del viaje. Veremos cómo la llevo.

 

Un comentario en “Esto es lo que somos. Y nada más.”

  1. Muy bueno! Me transporté leyéndolo.
    Por si querés corregirlo, se te escapó el nombre de J en el recuento de la fiesta. 😉

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